
Todos los seres humanos somos diferentes, todos tenemos fe y creemos en algo que nos hace sentir bien, que reafirma nuestras creencias de la vida, y de los valores que vienen inculcado en nuestro hogar desde la niñez, pero ¿que pasa cuando algo nos decepciona?¿ como lidiar con esa emoción?, nadie nos enseñó a saber que cada decisión puede tener dos posibles resultados y que ambos son producto de nuestras acciones; nos decepcionamos porque decidimos poner toda nuestra fe en una sola posibilidad, creamos una expectativa acerca de las cosas, personas y de las situaciones, y cuando estas expectativas no se cumplen nos decepcionamos, perdemos el sentido de orientación porque nuestra fe y lo que creíamos que «debía ser», no fué, como lidiar con esta emoción que carcome, que muta y que puede convertirse en ira o en odio, la respuesta es sencilla: no poner expectativas en nada ni en nadie, pues como dije al principio todos somos diferentes, todos tenemos diferentes maneras de ver el mundo y las situaciones, no tenemos el control sobre los demás, ni sobre las situaciones a las que estamos expuestos, pero si tenemos el control sobre nosotros y nuestras reacciones ante estos momentos; ser rígido no es una opción cuando nos encontramos ante un expectativa no cumplida y una posible decepción, en ese momento debemos abrirnos antes una gama de posibilidades y aceptar la responsabilidad de que esté sentimiento fue causado por nosotros mismo, y como tal tenemos el poder para revertirlo o en cualquier caso mitigar su efecto, es por ello que la solución para la decepción, está dentro de nosotros y no en el otro, pues «fui yo» quien decidió esperar, creer o confiar en que todo saldría como «yo quería»; a veces ser blanco o negro funciona en este caso hay que ver toda la gama de grises que hay entre una decisión y otra porque las pequeñas diferencias marcan los grandes resultados; no digo que debamos vivir sin experimentar la decepción, digo que podemos y tenemos el control para mitigar su efecto negativo y usarlo a nuestro favor ; si, en ocasiones es frustrante que los resultados no sean los que deseamos, pero lo que sucede siempre será para bien, algo que aprender, errores que tenemos cometer porque la vida misma trata de eso de equivocarnos, levantarnos y seguir adelante, la decepción no es el fin del camino, ni de una relación, ni de un negocio ni de la vida es una experiencia y debe ser tratada como tal, lo mejor es aceptar que no es culpa del otro ni tuya, solo una serie de eventos y factores que no se tomaron en cuenta a la hora «de…» Y que se puede superar porque en la vida no hay nada que no podamos vencer, con madurez , gallardía y sinceridad para aceptar que no todo puede ser como queremos pero todo lo que queremos si puede ser nuestro.
